Los pirómanos de coches vuelven a actuar en San Esteban

  • La virulencia del acto vandálico plantea la necesidad de incrementar los dispositivos de seguridad en la zona
  • La Guardia Civil investiga el incendio de siete vehículos propiedad de un taller

Tras varios meses sin registrar ningún incidente de estas características, la comarca del Bajo Nalón ha vuelto a ser escenario de un acto de piromanía sobre vehículos. En esta ocasión se han incendiado siete turismos estacionados a las afueras de San Esteban de Pravia, en Muros, en lo que hasta la fecha es la acción vandálica en la que más vehículos han resultado dañados de una sola vez.

Los hechos ocurrieron alrededor de las doce y cuarto de la madrugada del miércoles al jueves. A esa hora, un vecino de la calle Teresina de la localidad murense alertó al Servicio de Emergencias 112-Asturias de la presencia de varios turismos ardiendo en un descampado frente a su vivienda. De inmediato se personaron en el lugar una dotación de Bomberos de Asturias con base en el parque de Avilés, además de efectivos del citado Servicio y una unidad de agentes de la Guardia Civil del puesto de Muros. Llegados al lugar de los hechos, los bomberos sofocaron las llamas rápidamente, lo que no pudo evitar que se consumasen unos daños hasta ahora inéditos en una sola acción de este tipo en la zona: cuatro coches totalmente calcinados, otros dos con serios desperfectos y un séptimo con quemaduras de menor alcance en un lateral. Además, el remolque para lanchas que tenía enganchado uno de ellos resultó también inutilizado por las llamas.

En la mañana de ayer, las consecuencias del siniestro eran claramente visibles. El descampado estaba acordonado por la Guardia Civil, mientras los peritos del Instituto Armado procedían a recabar pruebas que permitan dar con los autores. Según ha podido saber este periódico, la investigación no descarta ninguna de las líneas de actuación abiertas a ese fin, si bien todo apunta a que se trataría de los mismos responsables de anteriores incendios cometidos en Pravia, Soto, Castrillón o Grado.

Se da, además, la circunstancia de que los siete turismos pertenecen a los mismos propietarios, los dueños de un taller anexo que ayer no ocultaban su rabia ante unos destrozos realizados «con la única intención de hacer daño, de fastidiar, porque no es algo de lo que se pueda sacar beneficio económico», aseveró Jacobo Martínez, uno de los damnificados.
Su compañero Julián Ortega estima la cuantía de daños «en torno a los 12.000 euros, como mínimo», con el agravante, según Martínez, de que «al haber dejado los coches fuera del taller, las aseguradoras difícilmente se van a hacer cargo de nada; alegarán que fue simple vandalismo y se desentenderán de todo», lamentó. También descartó que se tratase de una venganza personal o de un accidente fortuito. «Nos tocó, simplemente, y seguro que fue intencionado: tantos coches a la vez no arden de repente porque sí, eso sólo pasa en las películas americanas», indicó Jacobo Martínez.
Otros vecinos preguntados constataron además lo sigiloso de la acción, al afirmar que «fue todo muy rápido, sin que se oyese a nadie hacer nada», y que «muchos nos dimos cuenta de lo que pasaba al ver llegar a los bomberos». Un 'modus operandi' este que se repite sistemáticamente desde el 16 de febrero de 2010, fecha en la que fue incendiado el primer coche de esta larga serie de siniestros intencionados. Hasta el día de hoy, la cifra de vehículos calcinados se acerca a la treintena, en sucesos ocurridos en Soto, La Arena, Muros, Pravia, Castrillón, Grado y Corvera, si bien las oleadas de siniestros se han cometido espaciadamente, dificultando así la captura flagrante de los responsables.
A resultas de esta última fechoría, las fuerzas de seguridad valoran intensificar los dispositivos de vigilancia nocturna, a la espera de acabar con lo que es ya una pesadilla para los vecinos de la comarca.

Fuente: El Comercio Digital